Seguro que alguna vez te ha pasado: comes lo que consideras más saludable, en buenas cantidades y con los mejores ingredientes, pero sigues sintiéndote con mucha inflamación, con pesadez o con malestar digestivo.
Es frustrante, ¿verdad? Dedicas tiempo a elegir alimentos saludables, evitas los ultraprocesados y tratas de llevar una alimentación equilibrada, pero tu cuerpo parece que no reacciona como esperabas. En lugar de sentirte bien y con energía, terminas con el estómago hinchado, digestiones lentas y una sensación incómoda que no sabes de dónde viene.
Pero, ¿qué es la inflamación?
La inflamación es el mecanismo de defensa natural del cuerpo. Es la respuesta del sistema inmunológico a infecciones y lesiones y tiene la función de proteger y reparar el tejido dañado. Sin embargo, cuando esta inflamación se vuelve crónica, puede ser perjudicial para la salud y está relacionada con enfermedades como la obesidad, la diabetes, problemas cardiovasculares e incluso trastornos autoinmunes.
Existen dos tipos principales de inflamación:
- Inflamación aguda: Es la respuesta inmediata y temporal del cuerpo a un daño. Se manifiesta como enrojecimiento, hinchazón y dolor en la zona afectada. Un ejemplo es un esguince o una infección.
- Inflamación crónica: Es una inflamación que se prolonga en el tiempo y puede pasar desapercibida pero crea un estrés continuo en el cuerpo. Está relacionado con el estilo de vida, la alimentación y otros factores como el estrés o la falta de sueño.

Ciertos alimentos pueden desencadenar o empeorar la inflamación crónica sin que te des cuenta. ¿Quieres saber cuáles son y cómo evitarlos?
Si quieres saber cuáles son estos alimentos y cómo están afectando a tu salud sin que te des cuenta, te lo explico todo en un video que está en mi canal de youtube. Puedes verlo haciendo clic aquí: https://youtu.be/tzylsYjtZn0?feature=shared
Feliz vida, feliz digestión ❤️
Rocío ✨️